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y competencias sociales |

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Esta página es un instrumento de trabajo en la tarea de investigación que realizo en el campo de las técnicas teatrales aplicadas al entrenamiento y educación de las competencias sociales del alumnado de ESO. El estudio es fruto de mis años de experiencia en el campo de la pedagogía teatral y del convencimiento de la necesidad de educar las competencias sociales a nuestros adolescentes. Agradezco su colaboración a los compañeros y compañeras del Equipo de Convivencia del ICE de la Universidad Autónoma de Barcelona del que formo parte y a todos aquellos profesionales que, con sus experiencias y sus consejos, me están ayudando en esta tarea. Un agradecimiento especial a mis hijos, Marc, Jordi, Maria, Xesca y Víctor, todos miembros de Teatre Nu , por su ayuda, colaboración y entusiasmo. Este trabajo ha sido posible gracias a la licencia de estudios que el Departament d'Ensenyament de la Generalitat de Catalunya me ha concedido para este curso 2000-2001. Joan Hervàs i Martínez
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Para participar en el sobre técnicas teatrales y competencias sociales pulsad aquí
Hace treinta y seis años que trabajo con adolescentes y preadolescentes. He conocido alumnos de todas clases a lo largo de estos años, pero ha sido en los últimos tiempos cuando, con la presencia de TODOS los alumnos en la enseñanza secundaria, hemos empezado a vivir la diversidad como un problema, en lugar de verla como la consecuencia natural de tener en nuestros centros escolares una representación diversa de una sociedad diversa. La novedad que ha representado para el profesorado y para la institución escolar tener en nuestros institutos a los chicos y chicas que antes, al acabar el 8º curso de la antigua EGB, se perdían para el sistema, ha convulsionado la situación de muchas personas, que a menudo han optado por considerar que la Reforma Educativa es la responsable de las situaciones límite que se han vivido y se viven en los centros, reduciendo las soluciones a las de carácter puramente represivo (aplicación estricta de un régimen disciplinario, expedientes, etc.). Ante esto, muchos educadores y educadoras nos preguntamos qué podemos hacer para integrar a todo el alumnado que llega a nuestros centros. La diversidad también es conductual. Está claro que el camino represivo no resuelve los problemas sino que los agrava o, en el mejor de los casos, los aleja de la escuela. Pienso que el trabajo que se está llevando a cabo en los últimos años en el campo de las competencias sociales es una respuesta afirmativa en el sentido expresado anteriormente. Las habilidades cognitivas, el crecimiento moral y las habilidades sociales se pueden educar. No podemos esperar cambios espectaculares. No podemos olvidar que el efecto de modelación de la familia, del entorno inmediato del barrio, de una sociedad consumista en la cual dominan los valores materiales o de los medios de comunicación, no siempre sensibles a su responsabilidad educadora, es muy difícil de contrarrestar. Ahora bien, tenemos un espacio de intervención, unos instrumentos, una necesidad urgente de ofrecer soluciones a los problemas y, por coherencia, responsabilidad y profesionalidad, hemos de actuar. Es en este sentido que creo que pueden ser útiles las técnicas teatrales. Considero que el teatro nos puede ofrecer un amplio abanico de posibilidades para trabajar las competencias sociales. Pretendo realizar un trabajo de búsqueda, recogida y estructuración de información que ayude a aquellas personas que trabajan les competencias sociales. El resultado final es el diseño de dos créditos variables (cursos de 35 horas), uno para el primer ciclo de la ESO y otro para el segundo ciclo. Las técnicas teatrales son un entrenamiento ideal para la acción, que van más allá de la palabra, del consejo del adulto. El alumno que interpreta pasa por las fases de interiorización de unes acciones o de unos conflictos, de ensayo y de actuación. Son formas muy cercanas a la acción: nos pueden servir para aproximarnos al conflicto. Entraríamos en una dimensión virtual de la realidad. El educador o la educadora puede introducir la reflexión durante el proceso, la crítica (no de sus habilidades como actor sino de los hechos) y el diálogo. |
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El efecto social del teatro es conocido desde hace mucho tiempo. Shakespeare lo intuyó en su Hamlet: la escenificación (el teatro dentro del teatro) adquiere una función terapéutica. La escena dramática supone la creación de un espacio imaginativo, ilusorio y creativo que puede ampliar y recrear la realidad. Los vínculos y las relaciones se presentan y toman cuerpo humano. Las situaciones intrapersonales-interpersonales, en esta situación dramática, permiten la desestructuración y reestructuración de los propios argumentos a partir de la interioritzación de los argumentos de los otros, de la asociación dramática y de la identificación con un personaje. Si repetimos una escena, recordamos mejor: las actitudes asertivas quedan en la memoria (consciente o inconscientemente) y las no asertivas se discuten, se revisan y se modifican. Las improvisaciones, como formas espontáneas de expresión, son una fuente de información extraordinaria para el educador. Así, al efecto social del teatro, conocido desde la antigüedad, se añade el efecto terapéutico individual. Lo que tiene efectos socializadores es la acción, en nuestro caso la acción teatral. Moreno, el creador del psicodrama, dijo “Existen palabras sabias, pero con la sabiduría no hay suficiente, falta la acción”. Es en esta acción, en las relaciones intrapersonales e interpersonales, en la ’profundización, en el ensayo y en la repetición, en la revisión y en las modificaciones posteriores, en la observación propia y de los demás, donde se produce la terapia social e individual del teatro. Augusto Boal en su libro “Teatro del Oprimido” nos dice: “ ... el mismo asume su s papel protagonista, ensaya soluciones, debate proyectos de cambio, en resumen, e entrena para la acción real” Son aspectos muy cercanos al
psicodrama y al sociodrama a los que he de hacer esta referencia mínima,
y que están latentes detrás de todo efecto terapéutico
del teatro.
La inteligencia emocional es una forma de interactuar con la sociedad que tiene en cuenta el mundo de los sentimientos y habilidades como la autoconsciencia, la motivación, el entusiasmo, etc. y que determinan la adaptación social. Se parte de la teoría de Howard Gardner sobre las inteligencias múltiples. Define la inteligencia como el conjunto de capacidades que nos permite resolver problemas o fabricar productos de valor en nuestra cultura. Para Gardner hay ocho grandes tipos de inteligencia: lingüística, logico-matemàtica, corporal kinestésica, musical, espacial, naturalista, interpersonal y intrapersonal. Los dos últimos tipos
de inteligencia son los que se refieren a nuestra capacidad para comprender
las emociones humanas, la interpersonal para entender a los demás
y la intrapersonal para entendernos a nosotros mismos. Ambos los agrupa
con el nombre de inteligencia emocional.
El profesor Manuel Segura, del Departamento de Psicología Evolutiva y Psicobiología de la Universidad de La Laguna, y su equipo, desde 1988 se han encargado de llevar a cabo en las islas Canarias el programa de competencias sociales ideado por Robert Ross e introducido en España por el profesor Vicente Garrido de la Universidad de Valencia. El objetivo que pretende el curso es la mejora de las relaciones interpersonals y la prevención de los problemas sociales. Este material de trabajo ha sido adquirido por el Departament d’Ensenyament de la Generalitat de Catalunya y se está utilizando ya en algunos centros docentes, con la idea de promover su aplicación en aquellos institutos que lo crean oportuno. El curso está dividido en tres partes: habilidades cognitivas, crecimiento moral y habilidades sociales. Respecto a les habilidades cognitivas parte de las ideas de Gardner sobre inteligencia emocional y las investigaciones de Goleman y José Antonio Marina sobre inteligencia creadora. Para enseñarlas parte de los cinco pensamientos que Spivack y Shure consideraron como específicos: el pensamiento causal, el pensamiento alternativo, el pensamiento consecuencial, los pensamientos de perspectiva y el pensamiento de medios-fines. Para desarrollar estos cinco pensamientos el programa tiene en cuenta el esquema básico de Edward Bono, los estudios de Ross y Garrido, las sugerencias de Camp y Bash, las ideas de Gardner, Goleman y Marina y la experiencia del propio profesor Segura. En cuanto al tema del crecimiento moral se parte del enfoque cognitivo evolutivo de Piaget y Kohlberg que intenta ver cuáles son los estadios de razonamiento moral por los que pasan las personas en la adquisición de los valores. Esta línea es completada por el enfoque psicosocial del constructivismo que, admitiendo el crecimiento del razonamiento moral por estadios ascendentes, insiste que supone un crecimiento paralelo o previo en la capacidad intelectual, en la habilidad lingüística y en la facilidad de relación social. Kohlberg distingue seis estadios en el desarrollo moral (por desgracia todas las personas no llegan al sexto):
a/ Se presenta el dilema moral al grupo y se pregunta qué harían en el lugar del protagonista del dilema (sólo se admiten tres posturas: sí, no o dudo). b/ Se forman diferentes grupos homogéneos en cuanto a su opinión y se deja unos cinco minutos de tiempo para escribir las razones que sustentan su opinión. c/ Se leen las razones de cada grupo y se pasa a la discusión general. El profesor Segura y su equipo afirman que todos los autores que escriben sobre educación de los valores están de acuerdo en que el educador se ha de proponer los siguientes objetivos:
a/ Aprovechar cualquier ocasión en la que se suscite la discusión moral. b/ Participar en actividades cívicas que merezcan soporte. c/ Organizar democráticamente el grupo. d/ Utilizar las técnicas grupales para la discusión moral y el desarrollo del pensamiento crítico. Por último el programa de competencias sociales nos habla de les habilidades sociales. Las define como “conductas, verbales y no verbales, que facilitan una relación interpersonal asertiva”. Caballo (1991) dice que una conducta socialmente hábil es lo mismo que la asertividad: es hacer aquello que piensa sinceramente y que considera justo pero respetando los derechos de los otros. Hay dos formas de falta de asertividad: por exceso (agresividad) o por defecto (la inhibición). El objetivo del educador o educadora es conseguir que los chicos y las chicas “sean personas que digan lo que piensan, sin perder el respeto a los que piensan de otra manera; personas que no se hagan fuertes con los débiles ni débiles con los fuertes sino que mantengan siempre una fortaleza serena ante la incoherencia, la inmadurez y el egoísmo de otras personas”. Goldstein propone, para enseñar habilidades sociales de forma estructurada, un método basado en los siguientes cuatro momentos y que se perece a la manera de aprender cualquier habilidad:
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Los productos finales que me propongo tener al terminar este trabajo son los siguientes:
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